II
Al amanecer corrí hasta su alcoba y ahí se encontraba el último vestigio que indicaba que él había estado en aquel lugar...una carta, un solo trozo de papel, lo abrí y leí..., recuerdo su forma de escribir, tan certero con las palabras, tan inseguro con sus trazos...un adiós impreso sin oportunidad de un hasta luego...una lágrima mía cayó en aquel papel...¿Porqué se había ido?...ni yo lo sé...
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